martes, 22 de diciembre de 2009

Nunca llueve a gusto de todos

Las navidades son un buen momento para el recuerdo, hijo.
Hoy, por ejemplo, yo me he acordado de mucha gente.
De Amaia, mi peluquera, que insiste en raparme la cabeza para que se me vean bien estas orejas de soplillo que Dios me ha dado.
De José, el pollero, que se piensa que soy tonta, y no sé diferenciar una gallina vieja de un buen capón.
De Gorka, el nieto de mi vecina la del quinto, que es un delincuente, y tiene previsto irse de viaje de estudios a Grecia para liarla parda.
De Pablo, mi callista, que me deja baldada cada vez que echa mano de mis pies.
Y de Mari Puri, la frutera, que en cuanto me despisto me mete alguna manzana podrida en la cesta de la compra.
Me he acordado de ellos y de muchos más. Y también me he acordado de sus padres, de sus madres, de sus hijos, tíos, sobrinos y demás familia...
...y de todos sus muertos.
¿Por qué?
Porque me vendieron lotería.
Y no me ha tocado nada.
Nada.
Cero.
Nada.
Ni El Gordo, ni el segundo premio, ni el tercero, ni el cuarto, ni el quinto, ni terminación, ni reintegro, ni pedrea. Ni un mísero real.
Toda la mañana con la cantinela de los niños de San Ildefonso, con todos los papelitos esparcidos por el suelo de la sala, comprobándolos uno a uno, con el corazón acelerado, dando botes cada vez que decían un número que se parecía a alguno de los míos... pero nada.
Así que hoy, hijo, si me preguntas cómo estoy te diré que “jodida y muy poco contenta”.
¡Yo no quiero salud! ¡Yo lo que quiero es que me toque El Gordo!
Por una vez, demonios, por una vez. Para saber lo que siente, salir en la tele y poder morirme siendo una mujer muy, muy rica.
Pero aquí sigo. Pobre de solemnidad.
Y para más inri, mi nieta la empresaria ha llegado a casa dando saltos de alegría. Tiene una participación terminada en 94. Ya sabes lo que dicen, hijo: "Todos los tontos tienen suerte". Pero el caso es que le han tocado 60 euros, es decir, 60 más que a mí. Y la muy rácana, ni siquiera ha traído unos pastales para celebrarlo.
¡Odio la lotería y odio la Navidad!

15 comentarios:

♥ Anabel ♥ dijo...

Jajajaja, si es que al final siempre le toca a los mismo, el dinero llama al dinero...
La cantinela de los niños cantando el Gordo siempre me recuerda a mi abuela :) a la pobre nunca le tocó!
Besines

Yoryi dijo...

Jo, tienes toda la razon del mundo, es muuuuuuuuuuuuuuy estresante cuando los niñitos trajeados y felices dicen los numeros y nunca es el tuyo, y tu ahi mirando a los numerillos rogandoles, pero nada... En fin, siempre nos quedaran los reyes magos, que esos caen seguro... jeje

ClavedeFa~ dijo...

Pues Doña Maria, ya somos dos la que la odiamos. Aunque lo mío son por causas muy distintas.
Y anímese, ya podrá atracar usted algún banco un día de estos. ;)

Dara Scully dijo...

Siempre puede atracar un banco, Doña María. Además, la emoción de que la atrapen no se puede comparar con la de escuchar a los niños esos cantando con sus voces de pito.


miaus
de
pasteles
:)

Ana Iturgaiz dijo...

Pues consuélese, como yo, como los tontos. Yo he pasado en un minuto de que me tocaran 200€ a que fueran 20€. ¡Después de 45 años!

Camaleona dijo...

Así que odia la Navidad... la verdad es que no esperaba menos de usted, pero yo para compensar ADORO la Navidad... así que la disfrutaré por las dos :)

Y sí, yo también quiero salir en la tele bañada en cava... pero este año TAMPOCO ha podido ser... creo que el año que viene haré el ejercicio de no comprar ni una puñetera participación...

FELIZ NAVIDAD que disfrute y no se atragante con los polvorones...

Víctor dijo...

vaya, así que a usted no le va eso de "tres cosas hay en la vida, Salud dinero y amor"? Con la segunda ya le basta, ¿no? jajaja

como siempre, un placer leer y reírme con sus textos. ¡Feliz Navidad, sra María! (y a por el sorteo del niño!)

por cierto, me he cambiado el blog. Estaba harto de Marco, de Marc, y de todo lo que pueda empezar por M. Ojalá la vea en esta nueva etapa!

Un abrazo.

Ángeles Ibirika dijo...

Yo adoro la Navidad, pero odio la lotería. Las mañanas del 22 no se puede poner la tele, ni la radio... ¡jejeje!
Un abrazo enorme, Doña Maria. Y disfrute usted, al menos, del turrón blando para el que no son necesarios los dientes.
¡Ah!, y lo hay sin azúcar.

Pilar Cabero dijo...

Tranquila, doña María, tal vez en la del Niño le toque algo.
No le dé más vueltas al tema y disfrute de estos días.
¡¡¡Feliz Navidad!!!
Besitos

Lavidasincolor. dijo...

Yo tambien odio la loteria :) Creo que es malgastar el dinero porque nunca toca nada.

un beso!

Nat dijo...

Jajajaja!! Ay Doña María, sigue usted como siempre.
Bueno lo que se dice siempre: que mejor que haya salud, que ya tocará... Y ya te digo si va a tocar Doña, ya te digo!! Que todavía no se ha acabaaao, que ahora viene "El Niñatooo". Yo es que soy más de los reyes magos, mire usted, y por eso sé que va a tocar ahora... Es eso, que como siempre he sido más de los Reyes que de Papá Noel...

Liki dijo...

No se preocupe, doña María, a mí tampoco me ha tocado nada... Pero a lo mejor es por el hecho de que no compré ningun boleto... Jajaja.
Un saludo!

Como te lo digo dijo...

ajaja estoy segura de que usted es rica coleccionando recetas.
Podemos intercambiar...

Feliz Navidad.

P.D A mi tampoco me ha tocado nada. Ni la lotería que repartían por los blogs...

Veronique dijo...

Si esque...no salimos de pobres!!
un abrazo!

Srta. MariSuZi dijo...

Doña Maria, a mi tampoco me ha tocado la loteria, pero la proposición que hace ClavedeFa de atracar bancos me parece muy buena idea, a según que edades tampoco se va a la carcel osea que todo son ventajas, emoción... y si sale bien pasta!!...y a gastarla claro!!
Pero si esperamos a la loteria del niño para una buena entrada de año hay que seguir todas las cosas de buena suerte que se supone que hay que hacer cuando se comen las uvas, poner un pie no se donde, meter no se que, no se donde y un laaargo etcetera, que antes de empezar tienes que repasar un listado de 48 cosas que hacer mientras suenan las campanadas, creo que me quedo tal cual.. que tampoco está tan mal si lo piensas, y sobretodo no es cansando.
Me ha encantado este blog.